Suena terrible, ¿verdad?
No para mí, nunca lo ha sido, jamás lo será.
Soledad como elemento, como zona de confort, es mi manera de entenderla
Soledad como concepto deseado, y no temido.
Es irónico, quizás, que lo desee tanto y lo tema tan poco
Ya que fue el miedo quien me hizo anhelar el exilio emocional.
El miedo a mí mismo,
A mis taras,
Mis rarezas,
Mis anhelos inconfesables,
Mis gustos incomprensibles,
Mi miedo al.. Miedo.
Tiendo a desaparecer sin dar explicaciones,
No busco herir a nadie, no me mueven motivos "humanos"
No me has hecho nada ni has dejado de hacérmelo.
No tiene nada que ver con nadie excepto conmigo
Y con la huella del pasado.
El pasado no me atacó,
Yo ataqué al pasado.
El pasado no me hirió,
Yo herí en el pasado.
El pasado no me persigue
Y, sin embargo, yo lo veo en todos lados.
Quizás algún día deje de anhelar la soledad, sinceramente lo dudo.
Y eso no me hará querer menos, ni me hará querer más.
Sencillamente me hará querer mejor.
Escribo estas lineas sin un objetivo concreto, sin una razón aparente y sin un destinatario.
Verdad, verdad y mentira.
Me tranquiliza saber que dicha persona a quien "no" van dirigidas estas líneas, jamás las leerá.
Y, en el caso de hacerlo, no llegará a entenderlas.
Siempre anhelé la soledad, y no es sin motivo.
La ausencia de gente a mi alrededor me deja tiempo
Tiempo para pensar,
Para planear,
Soñar,
Crear,
Destruir,
Amar,
Odiar,
Analizar
Pero, sobre todo..
Tiempo para añorar.
Qué duro es añorar, qué duro estar solo. Sin embargo, nada disfruto más que la soledad acompañada del recuerdo.
Te añoro cuando estoy solo, pero no sólo te añoro.
Te añoro cuando no estoy solo, pero sólo te añoro en condiciones, cuando me encuentro solo.
Bendita soledad, maldita cordura.
A.



