Como un dardo de inconsciencia acribillaste mi desgastada
Pulida
Maltratada
Y harto ignorada inocencia
Tuviste el poco tacto de inundar los recodos de mi agotado
Maltrecho
Desesperado
Y despiadado afán por buscar respuestas en labios que no saben pronunciar palabra.
Se aferró a mis más honestas mentiras, a mis más suaves crueldades
Y sin saber cómo... Siguió al pie del cañón
Tanto que apenas vio venir como, poco a poco, ella misma tornó en bala
Y el eco sordo del disparo camufló un desgarrado retorno de mi consciencia
Cuando, tras salir despedida, y con el consecuente agujero en mi pecho
Vi alejarse esa bala... Consciente de que jamás podría encontrarla de nuevo
Sin más acabó el tiroteo
Entre un último fuego cruzado
Disparos al aire
Y dedos cansados...
Quizás haya muerto en el intento
Quizás fue demasiado
Quizás, y solo quizás, estemos acabados...
Pero aún me queda un consuelo
Y es que esa bala que acabó con mis días
Llevaba escrito tu nombre
Y aún olía a tu pelo.
De hoy en adelante,
Y cada vez que nos crucemos
Vuelve a matarme mil veces
Si así rozamos los dedos.
Tu nombre en una bala y yo carne de cañón.
A

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