Todos levantamos muros alrededor de nuestros sentimientos más preciados, nuestros secretos más oscuros. Muros que poca gente llega a escalar en la vida.
¿Cuántas veces hemos definido una frontera en nuestra condición de solitarios? ¿Cuántas veces hemos tenido que redibujarla?
Al final las fronteras no son más que meras orientaciones que antes o después hay que modificar para dar paso a algo nuevo, a esos pequeños detalles que nos cambian la vida poco a poco. ¿Y qué pasa si hago esto? ¿Y si elijo aquello? Planes, normas, planes, normas, planes, normas.. Los planes están para improvisar sobre ellos y las normas para saltarlas. Échale valor, plantale cara al miedo, modifica tus fronteras y pinta fuera de la linea.
Piensas que tienes la vida planificada, que tu plan es perfecto.. Lo sé, todos los pensamos. Pero no te engañes, las cosas cambian, la vida actua y nosotros no somos más que pequeños extras en la representación de nuestra vida. Tomamos decisiones, elegimos el lado en la bifurcación del camino, pero los verdaderos protagonistas son los días, las vivencias, los latidos y los llantos. El único protagonista de la obra de la vida son los HECHOS.
Y de hecho te digo que los hechos ocurren sin que nos de tiempo a pensar en lo que ha pasado, solo tiempo a disfrutar del momento.
Y poco a poco irán apareciendo todas esos motivos por los que respirar sigue teniendo motivo.
Los míos empiezan a aparecer, ¿y los tuyos?
A.

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