miércoles, 26 de febrero de 2014

(des)colocado

Pensamos mejor a oscuras por miedo a vislumbrar los delirios creados
Por almas reprimidas, carcasas vacías y ropas raídas.
Acallamos nuestras conciencias con mudos gritos de sorda exasperación
Y, por más que lo negamos..
Elegimos auto-compasión en lugar de rebelión.
Firmaré entre tus recodos mi más honesta sumisión
Cerraré los ojos.. Y juro que te moldearé mejor
Me perderé
Por los recónditos pasillos de un alma condenada a vagar eternamente por vacíos constantes,
Por el miedo a soñarte..
Con grilletes auto-impuestos que enmudezcan los alaridos de cordura que,
De vez en cuando,
Hacen su aparición en esta droga dura que es tu aroma a mis sentidos,
Esta dictadura que has instaurado en mis latidos.

Y aspirando el amargo olor de tu dulce locura, tu liviana mesura
Me he (des)colocado
Colocado de tu sustancia reprimida.. De tu profunda pupila adictiva.



Y aquí estoy, delante tuyo
Cual maestro de ceremonias ebrio de sentimiento, de ganas..
De desnudarte en cada verso
Que te filtres por mis poros y, al despertar por la mañana, la única pregunta sea..

¿POR QUÉ TARDAMOS TANTO?


Á.
En el tuétano de la experiencia reside el paradigma de la indiferencia.
Álex eMe      

jueves, 20 de febrero de 2014

Tu nombre en una bala y yo carne de cañón.

Como un dardo de inconsciencia acribillaste mi desgastada
Pulida
Maltratada
Y harto ignorada inocencia
Tuviste el poco tacto de inundar los recodos de mi agotado
Maltrecho
Desesperado
Y despiadado afán por buscar respuestas en labios que no saben pronunciar palabra.

Se aferró a mis más honestas mentiras, a mis más suaves crueldades
Y sin saber cómo... Siguió al pie del cañón
Tanto que apenas vio venir como, poco a poco, ella misma tornó en bala
Y el eco sordo del disparo camufló un desgarrado retorno de mi consciencia
Cuando, tras salir despedida, y con el consecuente agujero en mi pecho
Vi alejarse esa bala... Consciente de que jamás podría encontrarla de nuevo

Sin más acabó el tiroteo
Entre un último fuego cruzado
Disparos al aire
Y dedos cansados...

Quizás haya muerto en el intento
Quizás fue demasiado
Quizás, y solo quizás, estemos acabados...
Pero aún me queda un consuelo
Y es que esa bala que acabó con mis días
Llevaba escrito tu nombre
Y aún olía a tu pelo.


De hoy en adelante,
Y cada vez que nos crucemos
Vuelve a matarme mil veces
Si así rozamos los dedos.

Tu nombre en una bala y yo carne de cañón.

A