viernes, 5 de abril de 2013

La verdad duele, la mentira mata. Duéleme.

¿Sabes esa sensación cuando tu cabeza está a punto de reventar y no sabes si evitarlo o acelerar el proceso? Sí, ese momento en que te planteas qué estás haciendo con tu vida, qué quieres hacer, qué debes hacer.. Y nunca qué fue lo que hiciste para llegar a ese punto.
La culpa no es de la vida, la culpa no es del destino, el karma o los astros. La culpa es nuestra. Única y exclusivamente NUESTRA.

Mis húmedos parpados destilan rencor
Rencor a mi consciencia, a mi culpabilidad
Un amargo trago del más duro sabor
El absurdo vicio de cegarme a la verdad.

Bohemio o deprimido, no importa el adjetivo
Apagado o desteñido, da igual cómo lo mires
Al fin y al cabo, siempre estoy perdido
Enterré mi corazón, quizás eche raíces.

Mala cura es la poesía
Darle rienda suelta
A esta locura mía

Nunca quieta, nunca muerta
Mi ansiedad de cada día
No me suelta, siempre alerta.

Mala cura es la poesía para quien con ella el delito reincide.
Pues mi inspiración es el dolor, y le doy lo que me pide.


A.

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